Paseando por la orilla del mar al atardecer ví que algo resplandecía al ocaso del sol sobre las olas. El mar estaba en calma, la playa desierta, pero algo extraño emergía de las tranquilas aguas. Fue entonces cuando la ví aparecer, su larga cabellera rubia cubría sus pechos y se deslizaba sobre su espalda. Nunca había visto a una mujer con el pelo tan largo -pensé-. Ella se detuvo y me miró. Me quedé extrañado mirándola fijamente a sus ojos, su mirada era tierna, afable, contagiosa, dulce. Me sonrió. Sentí como un agradable escalofrío cuando ella se acercó hasta mi posición, a pie de la orilla. No dijo nada, pero me dio algo que me hizo sentir una sensación que no olvidaré jamás. Un beso en los labios, dulce y salado, corto, pero intenso. El sol había sucumbido bajo el manto acuático y la magia de la noche nos envolvía en una comunicación táctil y sensual. No pude recordar qué es lo que me había llevado hasta allí, aquello que me llamó la atención desde el otro extremo de la playa del sol. Cogió mi mano y con decisiva mirada dulce me llevó un par de metros arena adentro, junto a unas rocas, allí me tumbó y ella se recostó a mi lado. No dejábamos de mirarnos, no daba crédito. ¿Quién era esa mujer? ¿De dónde había salido? ¿Por qué estaba completamente desnuda y sus cabellos dorados le llegaban hasta la cintura?
Inmerso en mis dudas, noto como me acaricia el vello de mi pecho, con curiosidad, como sorprendida de ver tanto vello en el cuerpo de un hombre. Primero su mano derecha, luego su mano izquierda se desliza con suavidad por todo el vello de mi piel. Siento una sensación muy agradable, pero no dejo de pensar en quién es esta bella mujer. Podría ser una hippy del vecino cámping en el extremo sur de la playa, pero está a más de cinco km. de aquí, ¿cómo habría nadado tanto a estas horas? Era extraño. La noche era cálida, sin aire, sin ruidos, excepto el murmullo de las olas que suben y bajan de la orilla, la luna ilumina el agua y el esplendoroso pelo de mi enigmática amante nocturna. Casi sin darme cuenta me había desnudado, mi traje de baño yacía desordenado a un metro a mi izquierda sobre la fresca arena. El juego sensual había empezado. Decidí olvidarme de mis dudas, temores y entregarme a aquella criatura colmada de voluptuosidad y naturaleza salvaje que a cualquier hombre le volvería loco.
Sus manos recorrían todo mi cuerpo, sensualmente, rozando mis partes más delicadas, sentía cómo mis poros se abrían y se erizaba el vello de mi piel a su paso. Su curiosidad iba en aumento y yo también decidí ser un explorador de su belleza natural. Nos acariciamos lentamente, sensualmente, nos besamos... sus pezones eran preciosos y redondos, noté como se excitaban con mi lengua, la sentía estremecer encima mía. Entonces, de algún modo llegué a comprender que era la primera vez que tenía ese descubrimiento ante un ser diferente a ella, por lo que decidí darle el mayor gusto que jamás hubiera tenido, le dí la vuelta y comencé a besar sus labios, su ausencia de vello lo hacía aún más sensible y placentero. Mi dedos jugaban despreocupados y libertinos por toda su femineidad. Ella sabía lo que tenía que hacer, su intuición la guió, con dulzura, suavidad, despacio y jugando con su lengua... El éxtasis del momento nos embriagaba y nos hacía profundizar más aún en nuestro especial placer. Poco nos importaba cómo la arena se rebozaba en nuestros cuerpos. La luna llena, silenciosa y lumínica, era nuestra vigía y nuestro cómplice. Su luz blanquecina abraza nuestros desnudos cuerpos y nos anima a seguir este juego amoroso y travieso. Nuevamente, ambos de frente. Veo cómo sus tímidos y escondidos pechos ahora se antojan duros y lúcidos. Su mirada se torna traviesa y caprichosa. Posa sus manos sobre el vello de mi pecho y siento cómo algo húmedo y sensible atrapa mi masculinidad, para volver a liberarla una y otra vez, con destreza y suavidad. Se repiten los movimientos acompañados de vaivenes de una lado al otro. Pensaba que hasta ahora era muda, pero la oigo gemir. Eso me tranquiliza, es la primera señal sonora que percibo de ella. El calor producido no calienta mi espalda sobre la fría arena, por lo que le enseño una nueva posición a esta bella ninfa del fondo del mar, de dondequiera que saliese. Su gemir va en aumento y sin duda su sentir, su gozo, su locura, nuestra locura. De nuevo, le toca a ella... así, alternándonos, completamente concentrados en nosotros mismos, estaríamos un tiempo bastante largo a juzgar por la amplia trayectoria del cuerpo celeste desde que el sol se desvaneció en el horizonte. El gran estruendo festivo nos llegó a los dos al unísono, ella aprovechó al máximo la postura y yo me dejé llevar por sus contracciones no sin mantener un control tan seguro como exhaustivo y placentero.
El astro lumínico reflejaba en sus azules ojos una brillantez, paz y satisfacción sin precedentes. Su mirada despedía amor, dulzura, felicidad... Nos miramos sin pronunciar palabra. No hacía falta, nos entendíamos perfectamente. Te planteas cómo es que la raza humana haya procreado tanto y seamos tan habladores. Al cabo de unos minutos que a mí me parecieron horas, me coge de la mano y nos metemos al agua, hasta la cintura. Me besa en los labios, como aquél primer beso nada más verla aparecer desde la orilla. A lo lejos, me parece percibir un armonioso cántico, una voces que no eran tales, pero que algo me dice que son las amigas de mi amiga que la llaman, siento pena pero gozo al mismo tiempo, estoy feliz, ella es feliz, se va... Mis ojos sueltan unas lágrimas de emoción, de felicidad por ella, por verla feliz. Atisbo ya el reflejo escamoso y dorado que produce la luna bajo la espalda de esa hermosa mujer de la que ni siquiera sé su nombre, ¿acaso lo tiene? ¿Qué importa? ¡¡¡ Había hecho el amor con una sirena !!! Fue una noche mágica, hermosa, dulce, plagada de sensibilidad, de sensualidad, algo demasiado bueno para no haberlo tenido nunca y algo demasiado hermoso como para no volver a tenerlo. Siempre permanecerá en mis recuerdos ese comunicativo encuentro y enigmático duende de los mares. Me enseñó mucho y fui su maestro, alguien sensible que pasaba por allí y que jamas creía que existieran las sirenas.
Estimado lector, su usted no sabe coser quizá sea el momento de practicar y hacer unas punzadas en la parte interior de un traje de baño para hacer un bolsillo interior, algo discreto donde quepa la bolsita de un preservativo, algo imprescindible de llevar. Y cuidado con las noches de luna llena, puede encontrarse sirenas y... ¡¡¡ ay de tí si no te has cosido el bolsillo a tiempo !!! ;-))
Acuérdese de sacar la bolsita del ídem antes de empezar a coser el bolsillo, no sea que cosa también la gomita. ;-D
Quiero dedicar este precioso relato a todas aquellas mujeres que aman la sensibilidad y la sinceridad en una relación, sea del tipo que sea. Y especialmente se la dedico a la sirena que me ha inspirado este relato, para tí Rosa :-)

8 comentarios:
Lastima que este blog haya quedado en el olvido y nos quedemos con las ganas de seguir leyendo historias de sirenas y demas seres fantasticos
Patenta lo del bolsillo, nunca se sabe
Muchas gracias anónimo por la visita y tu comentario. Tienes razón, ya ni me acordaba de esta sirena. De vez en cuando es bueno entrar a recordarla.
El tema es que podría contar otras muchas historias con cariz picante, pero el decoro me frena, claro que... soy un diablillo y entonces debería seguir dando rienda suelta a mi naturaleza pasional. ;)
Procuraré seguir tu consejo...
las sirenas, sirenas del mar, sirenas de la pasión... como me gustaría leer un nuevo relato tuyo... me gusta tu manera de escribir... ummmmm... pero ummmm de que rico :-)
chao guapo.. una pena que no tengas una foto para así ponerte cara...
Aq
hace ya casi un año ...leyendo estas líneas empezaba algo en mi vida.....recuerdo ese día como si lo estuviese viviendo ahora mismo...dos personas que se atraen,se rien,se rozan...aquel día empezó un amor dificil.....pero amor....no sé a donde irá este amor....si se irá o si será por fin un amor fácil....no lo sé,,,, ojalá ....te quiero con toda mi vida....y aunque y lo haré siempre....
Aunque parezca que no, cuando alguien escribe en este mi blog "olvidado", me llega un mensajito al correo y pues me hace mucha ilusión que alguien escriba. Y me sorprende cómo un sencillo relato pasional escrito por mi pluma y pensamiento más libertino y pícaro, provoque esos sentimientos... ;)
Algún día escribiré más relatos, aunque me he puesto el listón alto. ;)
Te agradezco enormemente tus palabras y tu fidelidad al blog. Lo que no entiendo muy bien es de quién estás enamorada, ¿de una fantasía?, ¿un amor platónico?, ¿un desconocido? ... ;)
1beso (mira que me arriesgo, como no seas una sirena...). xD
enamorada estoy...quizá mi amor sea ya una fantasía,quizá también este amor se ha convertido en un amor platonico y quizá la persona a la que amo también sea un desconocido....creo que ahora mismo tiene un poco de todo...
yo le sigo queriendo ...más que el primer día pero él ha decidido tomar otro camino....camina hacía el olvido pues este amor nos ha hecho daño a los dos...pero yo no puedo olvidarlo,quizá porque no quiero....?¿como dejar ir algo que crees merece la pena¿?....ojalá él pensara lo mismo...ojalá recordara que día es hoy ....pero no lo creo...
pasan los días,pero cada minuto estás aqui conmigo..cuando el primer pensamiento del día y el último es el mismo,cuando no puedes sacartelo de la cabeza...que se hace¿?
lo intento..pero siempre vuelvo aqui,al inicio...
amar no es querer sentir..sino sentir sin querer...y yo no paro de sentirte apesar de tu desprecio,apesar de tú lejanía..
A ver, a ver... ¿cómo que desprecio? Lejanía puede ser, pero no tanta. ;)
A pesar de que eres un "anónimo", a veces siento que realmente te conozco y muy bien por cierto. ;) Pero ahí está el margen de la duda y de si tus textos se refieren a un sentir del que yo no soy partícipe.
Y si soy yo mismo, pos... conociste lo bueno y lo malo, pero mi esencia prevalece y ahí está, para quien la descubra de nuevo. :)
Gracias por pasarte a dejar tu granito de arena en este cántico de sentimientos encontrados. :D
1beso, seas quien seas y mira que me arriesgo. xD
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