domingo, 11 de diciembre de 2011

MIRADAS FURTIVAS

Hoy he vuelto a tener un sueño erótico. Tengo de vez en cuando, pero no los escribo y se me van de la cabeza. Tenía los ojos algo saltones, la mirada..., como todas las miradas cuando buscas una mirada de mujer. Nunca me cansaré de buscar esas miradas, de intercambiar ese momento improvisado y lúcido en el que sin saber por qué miras a una chica y ella te responde con una mirada fija a tu interior, a tu ser, sin importar lo que haya alrededor.

En otra parte del sueño y tras deleitarme con esa mirada, me encuentro en un pequeño habitáculo sentado en el inodoro, haciendo mis necesidades fisiológicas. La chica de antes, aunque algo rellenita ya, aparece y ve que estoy aquí -la puerta es una mitad superior de puerta-. Intento agacharme un poco y ver cómo se baja las bragas, ella me ve, no se oculta y se las baja. La veo que está completamente desnuda, sus senos son pequeños. Se sienta en otro inodoro que hay tras la puerta, la media puerta superior permanece cerrada, pero nos vemos a través del hueco de la media puerta que no existe (es un poco extraña esta puerta). Y ahí estamos, compartiendo ese momento tan íntimo, mientras nos buscamos la mirada.

Procuro terminar antes que ella y me quito la ropa. Me poso frente a ella y le digo "¿nos duchamos juntos?". Ella asiente, se limpia y tira de la cadena.Ya dentro de la ducha y con el jabón y el agua calentita es como si vivieses en otro mundo, un mundo lleno de espuma, de sensualidad, sexualidad, placer, cariño, amor, todo junto y revuelto. Son unos minutos en el que el tiempo no existe, apenas el espacio. Lo único que importa es sentirnos el uno al otro y acariciarnos sin parar.

Y he debido de estar tan a gusto en esa ducha, que no recuerdo más del sueño. Creo que aún estoy dentro de la ducha, pues me he despertado con unas ganas enormes de amar. De dar amor y de hacer el amor.

He ido de compras al Caprabo y entre un stand y otro, he visto una rubia extranjera, no sé si sería rusa o polaca o de qué país, pero su pelo rubio reluciente natural me ha embriagado los sentidos hasta tal punto que he apurado las compras para ir tras esa chica a la caja, no sé para qué, porque el idioma y el no conocerse frena bastante, pero sí quizá para compartir otra de esas miradas que tanto me gustan. No me gusta mucho mirar a una persona, sólo lo justo, pues pienso que puede ser molesto y molestar, así que lo hago con cautela. Y no falla. Cuando buscas una mirada, la otra persona te responde de igual modo. Y algo es algo, me lo propongo y lo consigo, un intercambio de miradas con esa belleza rubia extranjera. La chica era algo rellenita de cara, apenas me he fijado en su cuerpo, ¿acaso importa? Me fijo siempre en la mirada, en los ojos. Estaba acompañada de una amiga que hablaban el mismo idioma.

Tampoco es el idioma una barrera. ¿Cuántas veces chateamos en el Facebook con personas de otro país, usando un traductor online? Lo cierto es que a mí se me da bien, será porque no busco un ligue fácil, si no más bien una posible amistad y desde ese punto de vista chateo. Tampoco busco un ligue cuando busco la mirada de una chica, aunque he de decir que sería un puntazo y una improvisación fantástica que ambos dos nos uniéramos a raíz de una mirada furtiva.


Gracias por leerme.